En Mendoza, el gobierno provincial autorizó un nuevo ajuste en las tarifas de energía eléctrica para usuarios residenciales, comerciales e industriales, con un incremento promedio de 12%. Este cambio, que entró en vigencia el 1 de mayo, genera preocupaciones sobre su impacto económico en los hogares y negocios locales. Según datos del EPRE (Entidad Provincial de Regulación y Estudio de Energía), el aumento se debe principalmente a la escalada en costos de producción nacional, un fenómeno que ha afectado a toda la región.
El nuevo ajuste impacta directamente en las facturas mensuales de los usuarios. Para los hogares, el aumento promedio oscila entre $10.000 y $13.000, según el EPRE. Este incremento no es uniforme: hogares en zonas urbanas con mayor consumo suelen ver mayores variaciones, mientras que aquellos en zonas rurales o con menor demanda eléctrica podrían enfrentar menos impacto. El gobierno reconoce que esta variación depende del tipo de consumo y la antigüedad de la instalación eléctrica.
Un análisis detallado revela que el aumento se traduce en un incremento del 8% en el precio por kilovatio hora (kWh) para usuarios residenciales. Este ajuste, que afecta a más de 1.5 millones de usuarios en la región, es el resultado de una política de regulación que busca equilibrar la demanda con las nuevas normativas ambientales y energéticas. La medida busca también reducir la dependencia de fuentes externas en un contexto de volatilidad internacional en el mercado energético.
¿Por qué el aumento en Mendoza no es uniforme?
- Los usuarios residenciales con consumo alto (más de 300 kWh/mes) verán un aumento promedio de 12% en sus facturas.
- Los comerciales y industriales con menor consumo podrían tener un ajuste del 8% a 10%.
- Los hogares en zonas rurales con menor consumo eléctrico (menos de 200 kWh/mes) podrían tener un ajuste menor al 8%.
Este desvío en el impacto es clave para entender cómo la política energética se adapta a las necesidades específicas de cada usuario. Por ejemplo, un hogar que consume 250 kWh/mes podría ver un aumento de hasta $12.000 en su factura mensual, según el EPRE. Esto se debe a que el costo por kWh ha subido un 8%, y el consumo promedio en Mendoza es de 250 kWh/mes.
El gobierno provincial también destacó que el ajuste no es solo económico: busca fomentar la transición hacia fuentes renovables. Desde mayo, se están implementando políticas que incentivan la instalación de paneles solares y sistemas de almacenamiento de energía, lo que podría reducir a largo plazo el impacto de este aumento. Sin embargo, para muchos usuarios, el efecto inmediato en sus facturas es significativo.
Es importante destacar que el nuevo ajuste es parte de una estrategia más amplia para enfrentar la escasez de recursos energéticos. En un contexto donde el costo nacional de abastecimiento ha aumentado un 15% en los últimos 12 meses, el gobierno provincial ha enfocado su política en una gestión más sostenible y responsable.