El aeropuerto de Kassel-Calden, ubicado en el estado alemán de Hessen, enfrenta una grave crisis de actividad que podría llevarlo a la bancarrota. Según datos de 2018, el aeropuerto registró solo 132.000 pasajeros anuales, un número que representa menos de la mitad del promedio del segundo aeropuerto de Hessen, el de Frankfurt. Este escenario ha generado una preocupación creciente en el ámbito público y político, especialmente dentro del movimiento ambiental y pro-empresa.
El aeropuerto de Kassel-Calden, clasificado como un aeropuerto de transporte (Verkehrsflughafen) de la categoría más alta en Alemania, ha estado en una situación de déficit financiero durante varios años. El problema se ha vuelto cada vez más urgente, ya que la cantidad de pasajeros no alcanza a mantener el equilibrio económico necesario para operar sin apoyo gubernamental. Según una investigación reciente, el aeropuerto ha registrado pérdidas anuales que superan los 10 millones de euros en el último año, lo que representa un costo significativo para los contribuyentes locales y regionales.
El movimiento verde, en particular los Grünen, ha exigido una prueba independiente de los riesgos y oportunidades del aeropuerto para determinar si es viable su operación en el futuro. Esta solicitud se basa en el hecho de que, aunque el aeropuerto es un importante punto de conexión para vuelos regionales y algunos vuelos internacionales, su capacidad para generar ingresos es insuficiente para cubrir los costos operativos. Además, existe una tendencia creciente de desplazamiento hacia aeropuertos más grandes y más eficientes, como el de Frankfurt, que tiene un promedio de 240.000 pasajeros anuales.
La situación actual del aeropuerto de Kassel-Calden es un ejemplo de cómo los aeropuertos menores en regiones de baja demanda pueden enfrentar desafíos financieros significativos. Los análisis indican que, si el aeropuerto no recibe apoyo adicional, su capacidad para mantenerse en funcionamiento podría disminuir a un promedio de 100.000 pasajeros anuales en los próximos cinco años, lo que sería un problema crítico para su viabilidad económica. Este problema no solo afecta a los ciudadanos locales, sino también a la infraestructura regional y el desarrollo económico de la zona.
Los especialistas en gestión de aeropuertos destacan que, en un escenario ideal, el aeropuerto debería alcanzar al menos 200.000 pasajeros anuales para garantizar una operación rentable. Sin embargo, el número actual de 132.000 es insuficiente para mantener el equilibrio financiero. Este desequilibrio ha llevado a una discusión sobre si el aeropuerto debe ser fusionado con otro aeropuerto más grande, como el de Frankfurt, o si debe recibir subsidios públicos para mantener su operación.
El problema del aeropuerto de K