Pronóstico climático del SMN: neutralidad y variabilidad marcan el inicio del otoño

Pronóstico climático del SMN: neutralidad y variabilidad marcan el inicio del otoño

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha actualizado su pronóstico para el trimestre febrero-marzo-abril de 2026, destacando un otoño de contrastes extremos. Según las últimas proyecciones, se prevé un período de calor persistente en grandes áreas, mientras que en otras regiones se anticipan lluvias significativas que podrían agravar la sequía en zonas críticas. Este fenómeno se debe a la neutralidad del Océano Pacífico, un patrón climático que afecta la distribución de las precipitaciones y las temperaturas a nivel nacional.

La neutralidad del Océano Pacífico, clave en la dinámica climática de América del Sur, implica que el flujo de calor entre el mar y la atmósfera se mantiene equilibrado. Esto lleva a una mayor variabilidad en las precipitaciones, con áreas de alta probabilidad de lluvias en el norte del país y menor probabilidad en el sur. En el contexto de las últimas semanas, el SMN observó una ligera disminución en las temperaturas durante el verano, pero el fenómeno ENOS (El Niño-Oceanía) no alcanzó la intensidad necesaria para generar un efecto significativo en las precipitaciones.

En la región núcleo, el clima presenta una combinación de factores que afectan directamente a las actividades agrícolas. Los agricultores están preocupados por la falta de lluvias en áreas clave, especialmente en zonas que dependen de la siembra de cultivos de temporada. Según datos recientes, el 70% de las zonas agrícolas en la zona núcleo registraron niveles de sequía que podrían ser peligrosos para la producción de cereales y legumbres.

El pronóstico del SMN indica que las temperaturas seguirán siendo elevadas en el centro del país, mientras que el norte verá una mayor incidencia de lluvias superiores al promedio. Este patrón es particularmente preocupante para las zonas que dependen de la lluvia para su producción agrícola, como el área de la Pampa. En este contexto, la falta de precipitación en zonas críticas podría llevar a un aumento en los costos de producción y una reducción en la calidad de los cultivos.

Los expertos del SMN destacan que la variabilidad climática en este trimestre es significativa. La neutralidad del Océano Pacífico y el patrón de precipitaciones no uniformes generan un escenario donde algunos departamentos alcanzarán un aumento de 20% en las lluvias, mientras otros verán una disminución de hasta un 30% en su cantidad. Esta heterogeneidad es crucial para la planificación agrícola y el manejo de recursos hídricos.

Además, el pronóstico señala que el calor persistente en el norte del país podría afectar la productividad de cultivos de temporada, como el maíz y el trigo, en regiones donde se espera una mayor incidencia de sequías. La combinación de temperaturas altas y bajas precipitaciones en áreas clave podría reducir la eficiencia de la fotosíntesis y afectar la salud de las plantas.

Etiquetas: Deportes Salud Cultura
Compartir artículo
Facebook Twitter WhatsApp